jueves, 5 de abril de 2018

El lado oscuro de Madrid: segunda parte


Si te has quedado con gana de más, pues aquí va la segunda parte…
El caso de la hija del doctor Velasco

El doctor Pedro González Velasco fue un personaje muy importante en la historia médica de España creando la Sociedad Anatómica y el Museo Antropológico en su propia residencia, que aún sigue allí en frente de la estación de Atocha. Sin embargo una leyenda trágica marcó su vida. Él tenía una hija de 12 años enfermiza, Conchita. El doctor Benavente, amigo de Velasco le recomendó un tratamiento conservador de la enfermedad. No obstante, Velasco no le hizo caso y le suministró una especie de laxante para purgar la fiebre, lo cual provocó una hemorragia interna irreversible. Su hija murió y él se culpaba de su muerte de tal manera que disecó el cuerpo de la chica y la enterró. El tiempo pasaba y el doctor se obsesionó con su hija. Se rodeó de objetos suyos, tocaba al piano sus canciones favoritas e inundaba sus estancias de imágenes y pinturas. Tal obsesión lo llegó al desenterramiento de su hija después de algunos años. El embalsamamiento era perfecto. Se abrazó a ella y pagó un sastre y a una estilista para darle apariencia de vida. Salía a pasear por el Retiro en coche de caballos acompañado de su hija ataviada con el vestido de novia que encargó para ella. Con esta actitud, poco a poco perdió casi todos los clientes. Su mujer le convenció entonces de enterrar a la cría. El doctor murió en 1882 y fue enterrado junto a su mujer e hija en el cementerio de San Isidro. La leyenda cuenta que Conchita sigue paseando con su vestido de novia por el Retiro en las mentes de todos los que escucharon su triste relato algún día.
El fantasma de Raimunda en el Palacio de Linares

José de Murga, hijo del marqués de Linares, contó a su padre que se había enamorado de una cigarrera de Lavapiés llamada Raimunda. El Marqués no quiso permitir esta relación así que lo envió a Londres para que completara sus estudios y se olvidara de Raimunda. José, a pesar de la fuerte oposición familiar, se casó con Raimunda y tuvieron una hija llamada Raimundita. Cuando su padre falleció, José se encuentró con una carta del marqués en la cual estaba claro el motivo de las oposiciones contra su relación con Raimunda: eran hermanos. De hecho su padre le contaba en la carta su aventura con una cigarrera de Lavapiés. Conscientes de su pecado incestuoso, José pidió una bula papal a Pío IX que les permitió vivir juntos pero en castidad. Ante el escándalo del incesto, la pareja decidió asesinar a la pequeña. El marqués escondió el cadáver en la pared de la Casa de las Muñecas, anexa al edificio, en un recinto que había sido construido para servir de zona de juegos para sus hijos. Finalmente, la marquesa murió de pena y el marqués terminó suicidándose. Todavía hoy, continúa el espíritu de la niña Raimunda, cantando canciones infantiles y llamando a sus padres.
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 La casa maldita de Madrid

En calle Antonio grillo 13 está la casa maldita, llamada así porque suma varios crimines entre sus paredes:

- 1 de mayo de 1962: Un sastre mató su mujer y sus 5 hijos. Después exhibió sus cadáveres en el balcón y se pegó un tiro.

- 1964: Con miedo a una deshonra familiar por tener un hijo soltera, una chica asfixió a su bebé y lo escondió en un cajón de la mesilla. El bebé fue descubierto días después por su hermana.

- 1945: Un hombre fue asesinado en su cama.
Entonces ¿cuenta la casa con un espíritu diabólico o alguna energía negativa desconocida?
                                                       




Un museo con malos recuerdos

El museo de arte moderno Reina Sofía antes fue un hospital edificado durante el reinado de Felipe II para que fueran a morir allí los mendigos de la ciudad. En la remodelación de 1982 llegaron a encontrarse restos humanos, entre los que se encontraban los cuerpos momificados de tres monjas que, dicen, hoy están enterradas en la misma puerta del museo. Desde la primera remodelación del lugar se produjeron un sinfín de anomalías y presencias de entes, como la de una persona mayor de pelo cano y con una barba larga que se sentaba en uno de los bancos del jardín o las voces y presencias que se desplazan por la famosa escalera del antiguo hospital. El sótano del museo es el lugar donde más fenómenos suelen producirse. Allí se enterraron durante siglos los cuerpos de mendigos, niños abandonados o gente con problemas mentales y durante la guerra civil se torturaba y enterraba a infelices soldados. Esto produce que muchos vigilantes de seguridad ni siquiera se plantean pasearse por allí de noche. En cada lugar hay olores, presencias y entidades que pasean como en sus tiempos de pacientes y un sinfín de historias que merecen un monográfico. Durante años, los vigilantes del museo han denunciado que oyen voces en salas vacías, ascensores y puertas que funcionaban solas y alarmas que saltaban sin causa.



      

miércoles, 4 de abril de 2018

El lado oscuro de Madrid: parte primera


Hoy vamos a descubrir la parte más oscura de Madrid, o sea la de sus leyendas e historias misteriosas.

  • Cerca de la academia, en calle del Arenal, se cuenta que hay dos fantasmas:
El primero se supone que pasea por el teatro Joy en la calle Arenal 11. Todo empezó en los años 20 del siglo pasado, cuando dos directores jóvenes con talento, Alfredo Vidal y Antón de Olmet, se disputaban el cartel de la marquesina. Vidal primero estrenó y fracasó. Además rondaba a una dama que viendo su fracaso sedujo a Olmet que estaba a punto de estrenar su obra. Vidal se puso muy celoso del éxito artístico y amoroso de su rival, así que se presentó en los ensayos y le disparó en el estómago. El pobre Olmet se quedó desangrándose en los brazos de su amada y se murió. Vidal fue condenado a tres años de cárcel pero la condena de Olmet ha sido más larga vagando por el teatro.


El segundo fantasma pasea por el templo de San Ginés, en la calle Arenal 13. En el 1353, en este Iglesia, dos ladrones robaron todo lo que pudieron. De repente se dan cuenta que había un hombre anciano que rezaba. Los ladrones lo mataron con violencia. Al día siguiente aparecieron los restos del pobre hombre con graves signos de violencia y con la cabeza separada del cuerpo. Desde ahí la presencia de un fantasma sin cabeza en la iglesia era fija. Cuando los ladrones fueron condenados a muerte por el rey, todo el mundo pensaba que esto había calmado al fantasma pero se cuenta que deambula como guardián de la iglesia para evitar los robos y los mendigos todavía siguen contando que escuchan voces por ahí.

  • Metro Tirso de Molina


Durante la construcción de la parada del metro de Tirso de Molina, los obreros encontraron los restos de algunos monjes y decidieron enterrarlos bajo los andenes con azulejos. El sacrilegio hizo que desde ese momento se escuchen los lamentos de los clérigos al caer la medianoche y que haya apariciones de monjes encapuchados espectrales suplicando por su alma ahora atrapada en una estación de metro. Además de eso, se cuenta la historia de una chica, la cual subió en el último tren del día en el cual se encontraba sola. De repente se da cuenta de la presencia de una mujer que la miraba fijamente en compañía de dos hombres de apariencia extraña. Una parada después, se subió una mujer que la incitó a bajar con ella de inmediato. La mujer era una médium, la cual comentó a la chica que aquella mujer era una muerta sostenida por dos espíritus.

  • El asesinato de la calle de la Cabeza

Un criado portugués cortó la cabeza a un sacerdote para robarle todo su oro. El crimen se quedó sin resolver porque el portugués no dejó pistas. Algunos años más tarde, el criado regresó a Madrid como un aristócrata y se compró una cabeza de carnero por el Rastro. Por el camino a su casa, iba dejando un reguero de sangre así que llamó la atención de un vigilante que le preguntó qué guardaba debajo de su capa. Sorprendentemente en lugar de sacar la cabeza del animal, sacó la cabeza del sacerdote así que fue detenido y ahorcado.