martes, 8 de abril de 2014

Lo que tienes en común con un famoso violinista

Imagen de Ara Malikian tomada de www.aforolibre.com
Aunque nació en Beirut, en 1968, Ara Malikian tiene sangre armenia. Desde niño empezó a tocar el violín, con una educación quizás no tan reglada e institucional como es normal en estas carreras, pero que le permitió revelar su destreza y, sobre todo, desarrollar una intuición que posiblemente haya hecho de él el peculiar, estremecedor y apasionante violinista que es ahora.

Y bien, ¿qué tiene que ver alguien que estudia español con este virtuoso del violín?, te preguntarás. Recientemente Malikian estuvo dando un concierto en una pequeña sala de Madrid, el Teatro del Barrio, acompañado por la guitarra del también músico Fernando Egozcue. Entre canción y canción Malikian presentaba los temas que interpretaban y se dejaba conocer un poco más. Comenzó contando una anécdota: "Yo solo he tenido dos profesores de español -explicaba-, el primero de ellos solo me enseñaba el nombre de los animales: patito, gallina, conejo,...", contaba entre las risas del público, mientras continuaba presentando la siguiente canción.

Se trataba, según narraba el músico armenio, de un tema firmado por Egozcue llamado "Ser dos". "A mí me parecía un poco raro que Fernando dedicara un tema a los 'cerdos', -relataba el violinista- pero no me quejé y conseguí imitar el ruido de los 'cerdos' con mi violín", explicaba a la audiencia mientras demostraba su logro en forma de gruñido animal.

"Cuando se lo enseñé a Fernando, no pareció muy entusiasmado con mi descubrimiento, -seguía comentando entre risas-. Entonces tuve a mi segundo profesor de español, que me explicó una cosa que me cambió la vida". Dicho esto, Ara Malikian se acomodó en su silla, listo para revelar algo sumamente importante, y dijo con una perfecta pronunciación en español: "Este profesor me enseñó la diferencia entre za, ce, ci, zo, zu y sa, se, si, so, su". 

El público ya llevaba por entonces un buen rato soltando carcajadas y cuando se hubo hecho algo de silencio el músico concluyó: "Entonces comprendí que Fernando no le había dedicado ninguna canción a los cerdos, sino que había escrito una canción llamada "Ser dos", vocalizó en un español exquisito.

A partir de ahora, cada vez que pronuncies "sapatos" en lugar de "zapatos" o "sereales" en vez de "cereales", quizás te acuerdes de los "serdos" de Ara Malikian que no eran "cerdos" sino "ser dos".