miércoles, 4 de julio de 2018

El lado oscuro: tercera parte

Hoy hemos decidido volver a contarte más cositas sobre el lado oscuro de Madrid. Aquí te contamos algunas leyendas y cuentos que se han quedado en la memoria de los madrileños a pesar de los años que han pasado. 

➽ La casa de las siete chimeneas
El edificio histórico, llamado la Casa de las Siete Chimeneas, encierra una vieja leyenda conocida en la ciudad desde el siglo XVI y que habla de un crimen y un fantasma. El edificio fue construido por orden de un montero de Felipe II quien regaló el edificio a su hija Elena, recién casada con un Capitán de la Armada Española, el Capitán Zapata. Poco después de la boda, el soberano requirió la presencia del capitán en la guerra de Flandes, en la cual, Zapata murió. La noticia destruyó el corazón de la joven viuda.  Apenas comía ni dormía y su aspecto se deterioró considerablemente entre lágrimas y lamentos. Finalmente murió de pena, pero algunos afirmaron que antes del fatal desenlace dió a luz a una niña de la que no se supo nada. La situación empeoró cuando los sirvientes afirmaron haber descubierto en su cuerpo varias marcas de cuchillos. Ahí empezaron a circular rumores que relacionaban a la joven con el rey. Varios afirmaron que Elena había sido su amante y tal vez trataba de ocultar una relación de la que había nacido una supuesta hija por evitar futuros problemas sucesorios.

      De hecho, Elena se había criado muy cercana a la corte, y posiblemente este ambiente le llevó a conocer al rey Felipe II cuando era todavía un príncipe. Se dijo que Elena había sido amante de Felipe II y que aquella casa era en realidad una estratagema para poder tener un lugar donde encontrarse pero Elena estaba verdaderamente enamorada del capitán Zapata. Este doble juego posiblemente le llevó a la muerte. Años más tarde un hombre afirmó haber visto por la noche una figura deslizándose sobre el tejado entre las chimeneas de la casa. Describió una mujer vestida de blanco que llevaba una antorcha en una mano y que con la otra señalaba hacia el Alcázar, morada del rey Felipe. 
     Esta aparición se confirmó posteriormente por otros que pasaron por allí durante los meses posteriores. Para unos la figura era nada más y nada menos que el fantasma de Elena, que reclamaba justicia y acusaba al rey de su muerte. Otros dijeron que en realidad era la hija de Elena, la cual fue criada como huérfana a pesar de que su verdadero padre era el propio Felipe II. A finales del siglo XIX el Banco de Castilla decidió instalarse en el edificio. Durante las obras, en uno de los sótanos,  se encontró el esqueleto de una mujer con varias monedas de oro de los tiempos de Felipe II, lo que reavivó las sospechas sobre el rey. Las siete chimeneas son sin duda un elemento decorativo y siempre han sido un objeto de debate. Tal vez podría ser una especie de amuleto protector pero, según la tradición, representan los siete pecados capitales.

 Los demonios del Palacio Real

Entre 1738 y 1764, durante las obras de construcción del Palacio real, varios obreros relataron asustados lo que habían visto mientras trabajaban. Aseguraban la presencia de dos seres, medio demonios medio espectros, que subían por los muros que dan a los Campos del Moro. Felipe V al saber de la incómoda e inquietante presencia, en seguida ordenó que algunos vigilantes armados supervisasen los trabajos pero no fue suficiente. De hecho los obreros seguían negándose a trabajar, hasta que un sacerdote bendijo al personal y roció con agua bendita las obras.

➽ La Panderetera

En la Calle Segovia vivía Catalina González, una mujer de extraordinaria belleza. Catalina se asomaba por la ventana de su vivienda y tocaba una pandereta mientras disfrutaba mirando lo que sucedía en la calle. Los hombres al pasar se quedaban maravillados de los encantos de Catalina. Inevitablemente el sonido del instrumento musical y su hermosura traían locos a los hombres como si fueran víctimas de un hechizo.
 Toda esta situación daba celos a las mujeres, las cuales acusaban a sus parejas de “pandereteros”, (palabra que acabó siendo sinónimo de infidelidad) e incluso llegaron a intentar quemar la humilde morada de Catalina. Probablemente por todo eso un día apareció muerta. Lo que para muchas personas fue una lamentable pérdida, para otras fue motivo de celebración. Desafortunadamente para las mujeres que se alegraban de esta pérdida, después de su fallecimiento, el espectro de la bella Catalina volvió de la ultratumba a seguir tocando y dejándose ver por su ventana, cautivando a más de uno.

➽ Goyito

En uno de los edificios más conocidos de la Gran vía, osea en el majestuoso Edificio Telefónica, vive un fantasma llamado Goyito. Los empleados aseguran haber visto a Goyito vagando entre las plantas 9 y 13. El fantasma fue uno de los obreros que construían el edificio, por desgracia se cayó durante las obras muriendo al instante.